Jacques Cousteau llamó al Mar de Cortés "el acuario del mundo" después de explorar sus aguas a principios del siglo XX. La frase quedó, y el mar la sigue justificando. Con más de 700 especies de peces, 170 especies de aves marinas y una densidad de mamíferos marinos que no tiene paralelo en mares cerrados, el Golfo de California es uno de los ecosistemas más complejos del planeta. Bucear aquí no requiere saber en qué temporada llegan las mantarrayas o cuándo aparecen los tiburones ballena: requiere entender que cada época del año tiene su argumento propio.
El nombre del mar rinde homenaje a Hernán Cortés. Francisco de Ulloa fue quien cartografió esta costa entre 1539 y 1540. El mar se extiende aproximadamente 177.000 kilómetros cuadrados entre la Península de Baja California y los estados de Sonora y Sinaloa. Las corrientes de surgencia que traen nutrientes desde el fondo son las responsables de esa concentración de vida.
Enero a junio: el agua del invierno
De enero a marzo el agua puede estar a 15 grados centígrados en zonas abiertas. La visibilidad oscila entre 5 y 20 metros, condiciones que no son las ideales para buceo técnico pero que coinciden con uno de los mejores momentos del año para la fauna de superficie. Las ballenas jorobadas están en sus aguas entre diciembre y marzo. La Bahía de La Paz concentra avistamientos regulares durante este periodo.
Las mantas gigantes y las mobulas son otro de los argumentos del invierno tardío. En la isla Jacques-Yves Cousteau, frente a La Ventana y El Sargento, se reúnen en dos ventanas distintas: de finales de abril a julio, y de noviembre a enero. Son aggregaciones de cientos, a veces miles de individuos. La visibilidad en esas fechas mejora respecto al invierno profundo.
Julio a noviembre: el agua del verano
Junio es el mes más difícil del año bajo el agua: las corrientes traen sedimentos desde el norte y la visibilidad cae a sus valores mínimos. A partir de julio mejora gradualmente. En octubre la visibilidad puede alcanzar los 25 metros y la temperatura del agua ronda los 32 grados centígrados. Septiembre es algo más cálido y noviembre más fresco, cerca de 29 grados.
Octubre y noviembre marcan la ventana de los tiburones ballena en la Bahía de La Paz. Son animales de paso, no residentes, y su presencia varía de año en año según las condiciones de plancton. La Lobera, uno de los sitios más conocidos de la zona, puede cerrarse al buceo y snorkel durante el verano por razones de conservación y seguridad: conviene verificar las restricciones antes de planear.
Lo que no cambia con la estación
El Mar de Cortés alberga corales y abulones que son sensibles a los químicos de los bloqueadores solares convencionales. Usar filtros ecológicos no es una recomendación opcional. El arrecife de Cabo Pulmo, Parque Nacional desde 1995, registró una recuperación de biomasa superior al 400 por ciento en sus primeras dos décadas de protección: esa recuperación depende también de lo que entra al agua con cada visitante.
El Parque Nacional Cabo Pulmo y la Reserva Nacional Cabo San Lucas ofrecen dos tipos de experiencia muy distintos bajo el agua. Conocerlos en la temporada correcta cambia todo lo que se ve.
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